El documental de Roberto Arizmendi sobre el hombre que cruzó el país a pie empujando una carretilla cumple 20 años. Lo festejan con una proyección especial en el Teatro Gran Cabral.
Hay personajes que parecen salidos de una novela, y el Vasco de la carretilla es uno de ellos. Su historia vuelve a la pantalla grande en Río Gallegos, veinte años después del estreno de ¡Gora Vasco! (Milonga de temple y carretilla).
La función especial será el viernes 2 de octubre en el Teatro Gran Cabral, en Dra. Ángela Sureda 444. Las entradas ya están a la venta a través de Tikzet.
Un pamplonés que caminó la Argentina
Guillermo Isidro Larregui Ugarte nació en Pamplona y llegó a la Argentina con apenas 15 años. Su nombre quedó ligado para siempre a una carretilla y a los caminos del sur.
En 1935 salió desde las cercanías de Comandante Luis Piedra Buena, en Santa Cruz, rumbo a Buenos Aires. Iba a pie, empujando una carretilla de unos 130 kilos. Llegó catorce meses después.
No fue una sola aventura. A lo largo de una década completó cuatro travesías y sumó más de 22.300 kilómetros. Se convirtió en una celebridad de su tiempo, conocido en cada pueblo que atravesaba.
Según su propio director, detrás de la primera caminata hubo un desengaño amoroso en Buenos Aires. El Vasco había juntado plata para casarse y, cuando la relación terminó, usó ese dinero para irse al sur.
Una película con sello del sur
Roberto Arizmendi dirigió y escribió este docudrama, que combina el registro documental con escenas recreadas. Dura 80 minutos y se produjo con la Fundación Sur Argentino, en coproducción con el INCAA.

Se estrenó en 2006 en el Cine Carrera de Río Gallegos. Después pasó por El Calafate y Piedra Buena, y hasta llegó al País Vasco, durante una feria del libro en Durango.
La anécdota del juez que no podía parar de reír
El aniversario trajo recuerdos de rodaje. Carlos Guardo, juez de paz de Tres Lagos, interpretó a un médico casi de casualidad. El papel era para otra persona, que tuvo que viajar de imprevisto.
Guardo pasaba por la oficina donde trabajaba el equipo y se ofreció en broma. Terminó frente a cámara. Según contó, la escena se repitió varias veces porque le ganaba la risa cada vez que tenía que hablar.
Por qué ver ¡Gora Vasco! hoy
El Vasco de la carretilla es parte del imaginario patagónico, aunque muchos no conozcan su historia completa. La película la cuenta con ritmo de milonga y un cariño evidente por el personaje.
Verla en pantalla grande, en la misma ciudad donde se estrenó, tiene algo de ceremonia. Es cine regional que resistió el paso del tiempo y que sigue encontrando público nuevo.
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