Woody y Buzz vuelven a la pantalla grande la semana que viene con una pregunta incómoda en el centro de la trama: ¿qué pasa cuando los chicos ya no juegan con juguetes? Pixar eligió la franquicia más querida de su historia para hablar de algoritmos, tablets y obsolescencia. Y convocó a Bizarrap, Bad Bunny y Taylor Swift para que nadie mire para otro lado.
Toy Story 5 estreno Argentina es el 17 de junio. Una semana antes que en Estados Unidos. Eso solo ya dice algo sobre el peso que esta película tiene en la región, y sobre el lugar que Bizarrap —el productor argentino que prestará su voz a uno de los nuevos personajes— ocupa en el mapa cultural latinoamericano actual.
Pixar apostó fuerte. Después de que la cuarta entrega cerrara el arco narrativo de Woody con una resolución que dejó a medio mundo llorando en la butaca, volver a este universo era un riesgo real. La pregunta que cualquier fan se hacía era: ¿para qué? La respuesta, según el director Andrew Stanton, nació de una «toma de conciencia existencial». Los niños de hoy casi no juegan con objetos físicos. Las tablets y los algoritmos ganaron la batalla. Y Woody, Buzz y Jessie van a tener que lidiar con eso.
La historia más arriesgada de la saga
El eje de Toy Story 5 es el más incómodo que la franquicia haya elegido. No se trata de un niño que crece y abandona sus juguetes —eso ya lo procesamos en la tercera, con más lágrimas de las que cualquier adulto está dispuesto a admitir—. Acá la amenaza es sistémica. Es la tecnología como modo de vida. Son los dispositivos que reemplazaron la imaginación física por el scroll infinito.
Que Pixar elija hablar de eso en 2026, con una película para familias, es una decisión que merece atención. El estudio viene de años de altibajos creativos y comerciales. Necesitaba una película que funcionara para los chicos que no vieron las originales y para los adultos que las vieron en el noventa. Stanton, que dirigió la primera, regresa con guión propio. Eso es siempre una buena señal.
Bizarrap en la pantalla grande por primera vez
La participación de Bizarrap como voz de Santa de Jardín es el dato local más resonante del estreno. El personaje —un gnomo ecléctico que lidera una comunidad de juguetes olvidados en un patio trasero— tiene algo de metáfora involuntaria: el artista más escuchado de la música argentina en los últimos años prestando su voz a alguien que cuida lo que el mundo desechó.
El propio Bizarrap lo celebró con su habitual understatement en redes: «Lugares impensados a los que se puede llegar haciendo lo que te gusta, capítulo 42». Su personaje comparte escena con el de Bad Bunny, que pone voz a Pizza con Anteojos en la versión en español. Los dos juntos en Toy Story antes de estarlo en algún escenario. El universo Pixar movió una ficha que el universo musical todavía no terminó de procesar.
Taylor Swift vuelve al country con una canción para Jessie
La banda sonora tiene su propia historia. Taylor Swift compuso «I Knew It, I Knew You» junto a Jack Antonoff —su colaborador de cabecera desde Folklore— para acompañar el arco de Jessie dentro del film. El tema representa un regreso a las influencias country de sus inicios, cruzadas con el pop que la convirtió en la artista más escuchada del planeta en este ciclo.
No es la primera vez que Swift aporta material para una película —lo hizo con Where the Crawdads Sing en 2022— pero la escala de Toy Story es diferente. Es la franquicia más emocionalmente cargada de Pixar. Y una canción para Jessie, el personaje que siempre estuvo un escalón por debajo de Woody en el imaginario popular, tiene el potencial de reposicionarla de un modo que ningún marketing podría diseñar mejor.
Por qué vale ir a verla al cine
La cartelera de junio en Argentina viene cargada por el contexto del Mundial. Buena parte del consumo cultural de estas semanas va a estar dominado por la pantalla grande en formato pantalla chica: el partido, el análisis, el meme. Toy Story 5 entra en ese calendario como una propuesta que convoca a varios públicos al mismo tiempo.
Está el público infantil que no tiene historia con la saga pero reconoce a Buzz de algún lado. Está el millennial que vio la primera en el cine con sus padres y hoy va con sus hijos. Está el espectador urbano al que le interesa lo que Pixar tiene para decir sobre tecnología y juego. Y está, ahora, el fan de Bizarrap que nunca pensó que iba a ir a ver una película animada.
Eso es lo que logra una buena convocatoria: ampliar el círculo sin perder el centro. Si la historia está a la altura del casting, Toy Story 5 tiene todo para ser la película del invierno. . Esta semana se confirma si Pixar encontró las respuestas.
