Primer adelanto de «La caída de la Casa Usher», la serie inspirada en el cuento de Poe

Juntos, los Usher construyeron un imperio de riqueza, privilegios y poder, pero su oscuro pasado saldrá a la luz cuando los herederos de la dinastía empiecen a morir uno a uno y brutalmente en manos de Verna (Carla Gugino), una entidad demoníaca que adopta la forma de una mujer y que opera como una suerte de ejecutora del destino; mientras el determinado abogado Auguste Dupin (Carl Lumbly) busca exponer la corrupción detrás de la corporación familiar.

La Fiesta del Libro Usado superó toda expectativa y convocó a más de 42 mil personas

Bajo el lema “Leer es una fiesta”, el festival no se limitó a la venta de libros y charlas con autores y autoras, sino que incorporó el condimento clave de toda celebración: la música, a cargo de Miau Trío y el grupo Urraka. «Con respecto a las dinámicas de charlas y de música (porque la FLU es una fiesta y la música es una parte fundamental) lo primero que pensamos que nos gustaría sumar, son algunas dinámicas más participativas, menos uni-direccionales. Otra cosa que nos encantaría sumar son otro tipo de intervenciones artísticas – visuales a performáticas, etc. Con Pato todavía no tuvimos tiempo de sentarnos a hacer un balance más en detalle, pero somos dos máquinas de soñar y tirar ideas. Después… es cuestión de ver cómo y qué concretar con la limitación de las condiciones materiales», precisa Marenco.

De Berni a los NFT: abre arteba con una agenda que funde tradición y vanguardia

Ni bien ingresar al lugar se destaca la instalación -como una pileta donde zambullirse- de la artista Mariela Vita, justo en el hall de ingreso del predio, bastante cerca del stand de galería Sur de Uruguay, donde se llevan todas las miradas las pinturas del rosarino Antonio Berni, algunas de ellas que aparecen a la venta por primera vez en tres décadas, como es el caso de «El carnicero» de los años 50.

La biografía de Galimberti, un libro que sigue vigente en el debate político

Para organizar los objetivos de cada semana se reunían los domingos y diseñaban el material a repasar o las entrevistas a concretar. El editor a cargo era el escritor Daniel Guebel, a quien en la primera edición le agradecen por no haberlos escuchado. Lo que no escuchaba Guebel era el pedido de más tiempo pero eso, reconocen hoy, les permitió avanzar y llegar a encontrar el punto final de la obra. Cuando el libro ya estaba en imprenta, Galimberti aportó una carpeta con fotos, y lograron que la editorial Norma aceptara parar ese proceso e incorporarlas.