Pergamino y el barrio porteño de Chacarita fueron sede, el fin de semana pasado, de dos ferias del libro independientes que confirman el crecimiento de circuitos alternativos a la gran feria porteña.
El ecosistema del libro en la Argentina ya no se mide solamente por la gran feria de otoño. El fin de semana pasado, dos ferias del libro independientes mostraron la fuerza de los circuitos alternativos del interior y de los barrios porteños.
En Pergamino se hizo la cuarta edición de Felipe, la feria del libro local, el 6 y 7 de septiembre en el Centro Cultural Bellas Artes. Participaron 62 editoriales y librerías, con entrada libre durante los dos días de actividad.
María José Di Pasquale, una de las organizadoras, definió a Felipe como una de las ferias de escala intermedia que se convirtieron en polos de resistencia cultural en el interior bonaerense. La frase resume bien el fenómeno que atraviesan varias ciudades del país.
Borges y la crónica, ejes de Felipe en Pergamino
La feria incluyó una instalación inmersiva por los 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges, además de un jardín literario con metáforas botánicas. También hubo talleres sobre crónica, edición independiente y antirracismo.
Las actividades para chicos y chicas tuvieron un lugar central en la grilla, junto con diálogos entre autores y mesas sobre memoria y derechos humanos. La convocatoria reunió a instituciones educativas y culturales de toda la región.
Varias universidades y fundaciones locales colaboraron con la organización, algo que explica en parte la escala que fue tomando esta feria en apenas cuatro ediciones. El armado colectivo se volvió, con el tiempo, parte de su identidad.
Chacarita sumó su propia feria dramática
El mismo domingo, el barrio porteño de Chacarita tuvo su propia cita literaria: la Feria Dramática, dedicada por completo a la dramaturgia y al ensayo teatral. Se hizo en el Galpón de Guevara, como cierre del Festival Llegás.
Nueve editoriales especializadas en teatro participaron del encuentro, entre ellas Vinilo, Entropía, Blatt & Ríos y Rara Avis. Fue la primera vez que estos sellos independientes se unieron bajo un mismo formato de feria.
Joana D’Alessio, editora de Vinilo, contó que la idea fue sumar fuerzas entre editoriales que comparten un catálogo pequeño pero exigente. Según sus palabras, el objetivo era juntarse y ver qué pasaba, con expectativa y entusiasmo genuino.
Estas dos experiencias, tan distintas entre sí, comparten un mismo diagnóstico. El libro argentino encuentra cada vez más espacios para circular fuera de los circuitos tradicionales y de los grandes pabellones.
Ferias del libro independientes como estas terminan funcionando como laboratorio de nuevos públicos lectores. Para seguir esta agenda cultural, se puede consultar pilotodetormenta.com.ar.
Ambas ferias, además, coinciden en un mismo calendario apretado de primavera, junto con otras propuestas que crecen en distintos puntos del país. Esa coincidencia de fechas ya empieza a funcionar como una suerte de temporada alta para el libro independiente.
